nº41-40 (2007-12-31)
Sarah Gavron presentó Brick Lane, su primer largometraje, que no primer trabajo, en Zabaltegi, en la sección de nuevos realizadores. Y no le fue mal, porque además de ser una de las favoritas del Premio de la Juventud se llevó el premio de la CICAE (Confederación Internacional de Cines de Arte y Ensayo). Y en las islas lleva ganados el Premio Británico de Cine Independiente (2007) y el del Círculo de Críticos de Londres (2008). Ahí es nada. Sobre una adaptación de la novela “Siete mares, trece ríos” de Monica Ali, Brick Lane narra la vida de Nazneen. Obligada a dejar su pueblo natal en Bangladesh a los 17 años para ser casada en un matrimonio de conveniencia con Chanu, un hombre mucho mayor que ella, debe ir a vivir con él en un bloque de pisos del este de Londres, en el barrio de Brick Lane, donde reside la mayoría de la comunidad bengalí en la capital inglesa. En este nuevo entorno gris, añorando a su hermana y su hogar, lucha por dar sentido a su existencia y cumplir como se espera de una buena esposa. Le han inculcado desde la cuna que no debe luchar contra su destino y ahora, rondando los 30, Nazneen se sigue sometiendo y dedica su vida a coser vaqueros de imitación en su apartamento para contribuir a la economía familiar y sacar adelante a sus dos hijas e intentar olvidar su sufrimiento. Hasta que Karim, su joven y guapo jefe se convierte en algo más que eso… Con el trasfondo del 11-S y las consecuencias que el atentado tuvo en la comunidad musulmana de Londres, lo que comienza como una aventura amorosa para Nazneen supondrá una ruptura total y el tomar el control sobre su vida.
Anaitze Agirre: ¿Por qué elegiste este libro, este tema?
S.G:Mi punto de partida era una conexión emocional con la novela. En el panorama actual los cambios culturales están a la orden del día y lo que cuenta el libro forma parte de todo ello de alguna manera. Yo siempre he vivido en Londres, soy madre, soy mujer y la historia fundamentalmente es el viaje de una mujer, una mujer que encuentra su propia voz y su lugar en el mundo. Además es una muy interesante historia sobre el tiempo y pensaba que debía de ser contada. Y mi trabajo es ése, contar historias universales partiendo de las particulares.
¿Este mundo te era familiar?
S.G:Precisamente me atrajo el tema porque desconozco la cultura bengalí. Para recrear ese mundo de manera realista tuve que trabajar muy estrechamente con la gente de la comunidad, así que tuve un director asociado que era bengalí musulmán del este de Londres. Era primordial comprender los dos mundos: el Bangladesh de los primeros años de Nazneen y la comunidad bengalí de Londres a la que se traslada. Basé mi método de trabajo fundamentalmente en la información facilitada por dos directores asociados bengalíes, así como el reparto y el equipo creativo que resultó ser clave. En el subcontinente, los directores trabajan con directores asociados que contribuyen en muchos aspectos del proceso. Adoptamos este sistema y los directores asociados resultaron ser mis guías para ambos mundos. Este hecho realmente estableció los fundamentos de la película, pero lo que finalmente quisimos crear fue algo no tan real, sino la versión del pasado de Nazneen y su muy particular experiencia del presente. El resultado es que ésta no es una película de temática específica ni la representación de una comunidad o una cultura. Se trata de una historia y, sobre todo, de una historia humana.
¿Por qué fuiste a Bangladesh en busca del reparto?
S.G:En la comunidad bengalí en Inglaterra no hay actores profesionales y la única opción de trabajar es con actores no profesionales. Hay algunos en el reparto. La hija, por ejemplo. Creció en un entorno muy parecido al de la película y estaba muy preocupada por el realismo de la historia. Si había cosas que no eran creíbles me decía, por ejemplo, “yo no diría nunca eso a mi padre”. En el caso de Chanu, no encontrábamos a nadie adecuado en Inglaterra que pudiera decir los diálogos y tuviera la confianza técnica y preparación para sacar adelante el papel. Satish Kaushik (Chanu) es indio, ha hecho teatro, etc. y tenía la preparación que requería el papel.
¿Crees que está realmente integrada en Inglaterra la comunidad bengalí, musulmana, etc.?
S.G:En el caso de Nazneen, ella es una recién llegada a Inglaterra desde otro país y vive las experiencias de un extranjero que toma contacto con una nueva cultura. En la vida real hay generaciones que llevan viviendo 40 años en Inglaterra y ya han adquirido una seguridad, y claro, hay una generación de hijos que ha nacido en Inglaterra, que son británicos, y que no piensan mucho sobre cuál es ahora su cultura. Algo maravilloso de Londres, creo que lo mejor, es lo diversa que es. Brick Lane, la calle, se ha convertido a lo largo de los siglos en un famoso santuario para las sucesivas llegadas de inmigrantes. Me interesaba mostrar la vida en Gran Bretaña, a través de los ojos de una forastera, con el interés de expresar el impacto personal del cambio de vida y lo que significa la añoranza del hogar. Cada personaje de la historia tiene una relación diferente con el hogar. Chanu, su marido, intenta adaptarse, pero su tragedia consiste en estar atrapado entre dos mundos. Karim, su joven amante aparece como un puente hacia la nueva cultura, pero está buscando su lugar en el mundo posterior al 11-S. Finalmente, ella misma es la que encuentra un hogar, en el lugar donde nacieron sus hijas y donde tiene un futuro.
Tras el 11-S ese clima cambió y está en el trasfondo del film
S.G:Exactamente. Lo que ocurrió tras el 11-S en esta comunidad es que, de alguna manera se sentían atacados. Sufrieron un doble shock. Por un lado el efecto del golpe que se vivía en toda Gran Bretaña y por otro, esta comunidad empezó a ser objeto de ataques islamofóbicos y gente como Karim (el amante de Nazneen) en algunos lugares empezó a movilizarse para defender su vecindario, etc. Y eso lo vemos a través de la mirada de Nazneen.
De hecho, antes del 11-S vemos que Karim trabaja por la comunidad, es muy activo socialmente. Pero tras el ataque y sus consecuencias encauza ese activismo hacia la religión en su versión más radical… Lo que hace es explorar su identidad y cada vez es más activo políticamente y está más comprometido. Yo creo que existe una realidad entre la gente de esta comunidad y que se refleja en el libro y es que la identidad no está dirigida en una única y definitiva dirección. Hay muchos hombres jóvenes que están explorando esa identidad y la relación que ésta puede tener con la religión, pero eso no significa que van a convertirse en radicales. Algunos de ellos lo harán, pero en absoluto representan a la mayoría.
En la película y tras los atentados del 11-S, cuando el ambiente está cada vez más crispado, Nazneen y Chanu, su marido, asisten a una reunión. Allí vemos a Karim, ya como líder, que lanza soflamas llamando a la unión de todos los hermanos musulmanes, y Chanu reacciona diciendo “todos los musulmanes no somos hermanos. Ha habido cuatro millones de muertos en India por luchas entre musulmanes”…
S.G:Sí, esa opinión también existe, claro.
¿Y que hay de las mujeres? Son los personajes principales de la película. La protagonista vive una gran transformación y su vecina es un apoyo para ello…
S.G:Nazneen es el núcleo de la película, una mujer que trata de encontrar su lugar en el mundo y Razie, la vecina inglesa es al principio como un extraterrestre para ella, una mujer sin marido, sin amante, que vive sólo para su hija. Pero alguien con quien llega a conectar y tener como amiga. En realidad ésta es una historia importante de mujeres. Nazneen es una mujer a quien su marido es lo suficientemente generoso para dejarle ser lo que ella misma decida. Ninguno de ellos son personajes estereotipados. Ella se inventa a sí misma, reconciliando su pasado con su presente y se da cuenta de que puede ser una mujer sola, una mujer fuerte en esa comunidad. Una mujer musulmana que reza, que viste el sari pero también una mujer que abraza el mundo al que sus hijas se dirigen.
Al inicio de la película, su madre se suicida. Ella solía decir a Nazneen “no luches contra tu destino” pero ella misma lo hizo matándose. Nazneen también cambia el suyo, pero de una manera positiva.
S.G:Tuvimos muchas dificultades para filmar y transmitir esta idea porque de alguna manera es un poco conceptual. En su entorno socio-cultural suicidarse era la única opción de control que su madre tenía sobre su propia vida. Nazneen tomará las riendas de la suya pero de manera positiva, lo que también marcará su futuro.
Pero en sus recuerdos Bangladesh aparece como un lugar ideal y la primera vez que aparece Londres en la película todo es gris, incluso sus ropas. ¿Qué pretendías con el contraste?
S.G:Efectivamente. La idea no era mostrar la realidad en sí misma, sino una realidad subjetiva, emocional. Yo quería ver a través de sus ojos. Por eso la infancia en Bangladesh es nostálgica e idealizada. Y cuando llega a Londres, al principio de la historia, le resulta un mundo muy gris. Quise enseñar la intensidad con la que vive la vida, incluso en los cambios más pequeños. El contexto de la historia, el estilo visual y diseño del sonido están concebidos para iluminar el punto de vista de Nazneen. Así que, aunque vive en Londres durante la mayor parte de la historia, su vida interior está dominada por las imágenes del hogar de su infancia. Inventa una ficción en torno a su pasado, que se alimenta de una realidad distorsionada. Aunque la película está ambientada en 2001 y aborda temas clave de nuestra época, vemos el contexto político de forma tangencial, tal y como lo percibe ella. Ella ve el derrumbamiento de las torres gemelas en el televisor de un escaparate y nos centramos en el impacto que produce en nuestros personajes y en sus vidas. Por otro lado, el amor le hace descubrirse y convertirse en una mujer más inteligente, tener una presencia más relevante en su entorno. Al final de la película vemos ese entorno que no le gustaba nada transformado por la nieve, que simboliza un nuevo comienzo para ella, donde ahora podrá dejar su propia huella. Como un lugar por estrenar.
Su marido, tampoco es el estereotipo de marido musulmán aunque al principio lo parezca…
S.G:Es un personaje complejo. Cuando lees el libro, y eso es lo maravilloso de este personaje, empiezas construyendo una idea sobre él que no tiene nada que ver con lo que después resultará ser. Al principio lo tomas casi por bobo y poco a poco vas descubriéndolo. Comienzas dudando de su buen juicio y de repente descubres su sabiduría. Hay que tomarlo como un viaje, que es lo que ella hace. Es casi como un matrimonio con un recorrido en sentido inverso, porque ella al principio no lo ama y es al final cuando descubre su sabiduría y le quiere.
En cuanto a sus hijas, cuando su padre decide volver a Bangladesh también deciden quedarse con su madre, en Londres.
S.G:Claro, de hecho, son británicas, ésa es su casa.
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