nº29 (2004-10-01)
Se cumplieron los peores presagios. El cambio de gobierno, que trajo aires nuevos en algunos terrenos, se detuvo a las puertas de la inmigración. En otras cuestiones se derogaron leyes del PP y se cogió otro rumbo. En cuestiones de inmigración se mantiene la ley acordada en su día con el PP y se ha desarrollado un mal reglamento, a partir del borrador que dejó el anterior Gobierno. Se suele justificar en el consenso alcanzado, pero ningún consenso hará buena una ley injusta, y la Ley de Extranjería lo es. Y lo mismo vale para el Reglamento, aunque en esta ocasión el consenso alcance a los sindicatos mayoritarios y a la patronal. Cuando el sujeto paciente del consenso son “los otros”, las personas inmigrantes, los acuerdos entre los nacionales pueden ser muy amplios, sí, pero también muy injustos.
Con ese “talante” no es de extrañar la regularización que nos han servido. Nuevamente se comprueba que el punto de partida no es la situación en que se encuentren varios cientos de miles de personas inmigrantes. No. Siguen siendo consideradas como fuerza de trabajo, y punto. El paradigma de todo esto lo encontramos en el papel dado al empresariado que será el único legitimado para regularizar a cualquier persona. Pero además, sólo podrá hacerlo en el estrecho margen normativo fijado por el Gobierno, el más excluyente de cuantos procesos de regularización hemos conocido. Y luego viene el correspondiente circo mediático con el que se vende el producto. Pues bien, no hace falta ser particularmente adivinos para pronosticar que este nuevo proceso de regularización se saldará con un nuevo fracaso. Veremos que las cifras de gente que consigue pasar los filtros quedan muy lejos de las que se barajaron al inicio del proceso. El conocimiento de las situaciones concretas de miles y miles de personas que quedaron fuera removerá las tripas de quienes no se nieguen a ver y a escuchar. La llamada “bolsa de irregulares” seguirá conteniendo a centenares de miles de personas que, por mucha posición de firmeza que aparente el Gobierno, no podrán ser expulsadas. Aunque varios miles sí lo serán, ningún gobierno puede pretender expulsar a un millón de personas sin que salten las alarmas democráticas y humanitarias más elementales. A ellas se añadirán quienes, sin duda, van a seguir llegando. Y por todo ello, el gobierno de turno tendrá necesidad de recurrir a una nueva regularización (una más, aunque siempre digan que es la última), aunque entre medio cientos de miles de personas estén condenadas a la irregularidad, con todos los problemas y toda la carga de sufrimiento que ello supone.
Nuevamente hay que recordar aquello de que “Queríamos trabajadores y nos llegaron personas”, y obrar en consecuencia. No han tenido suerte las personas inmigrantes. Tampoco en esta ocasión.
Ante la agresión sufrida por una mujer en el Metro de Bilbao, SOS Racismo-Bizkaiko SOS Arrazakeria desea manifestar lo siguiente:
Cerillas electorales. Apaguemos los discursos electorales que encienden fuegos racistas.Capítulo 5. El miedo de Duran i Lleida (CIU) a que la población extranjera tiene más hijos e hijas que los autóctonos amenaza la catalanidad del territorio. El videojuego "inocente" del PP para eliminar personas inmigrantes indocumentadas y otras perlas. SOS Racisme
El derecho a una vivienda dignaAnte la muerte de dos jóvenes en Santurtzi, carta de Ainhoa Madariaga, integrante de SOS Racismo-Bizkaia
En las fronteras de Europa. CONTROLES, CONFINAMIENTOS, EXPULSIONES.Informe MIGREUROP 2009-2010
SOS Racismo de GipuzkoaQuiénes somos. Qué hacemos. Conócenos y échanos una mano contra el racismo. Memoria 2009
Ver, oir y leer Gipuzkoa Solidaria600 personas se dieron cita en el Kursaal donostiarra para celebrar el reconocimiento a las personas inmigrantes que forman parte de Gipuzkoa
Escucha el Informe Anual de SOS Racismo 2010Mikel Mazkiaran presentó el Informe Anual 2010 en Radio 3
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Las mujeres inmigrantes están sometidas a una doble violencia, la ejercida por el maltratador y la discriminación a la que se ve abocada en la legislación, que prima su condición de inmigrante sobre la de víctima